MICROALGAS DEL MEDITERRANEO, SL

Filtradoras de nutrientes, captadoras de dióxido de carbono, una opción como biocombustible pero también un nutriente vegetal que está despuntando en los mercados de medio mundo. La espirulina, una microalga filamentosa, es el superalimento de moda y cada vez más empresas en la Región de Murcia se dedican a su producción. Un cultivo cuyos resultados van destinados a cubrir la demanda de los países europeos y el interés nacional por este producto para todo.

A las microalgas las conocemos por la generación de biomasa que se expande en determinadas zonas del litoral del Mar Menor por la gran cantidad de nutrientes en el agua que aprovecha para alimentarse. Pero más allá de esta vertiente negativa, en un cultivo controlado y sostenible estos microorganismos pueden ser la base de medicamentos, cosméticos, combustibles o alimentación para animales y consumo humano por su alto valor nutricional.

La Región de Murcia acogió en la década de los años 90 la primera planta en España de producción de microalgas para la comercialización de espirulina, un polvo azul verdoso que se emplea como suplemento nutricional por ser una importante fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Pero no ha sido hasta los últimos tres años cuando la comunidad ha despuntado en el cultivo de estos microorganismos de una forma controlada para no dañar el medio natural pero en unas cantidades que permiten hacer frente a una demanda cada vez más creciente.

A este negocio se ha sumado la empresa Microalgas del Mediterráneo que, con fondos propios y un importe de 75.000 euros que llega para 2022 del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca gestionados en la Región por el Grupo de Acción Local de Pesca y Acuicultura (Galpemur), construirá una planta de producción con cinco balsas en la localidad El Beal de Cartagena.

«Hemos encontrado un déficit de producción y con una fuerte demanda del mercado», señala el ingeniero agrónomo Ricardo Martínez Vives, uno de los socios de la empresa que comienza su andadura en este tipo de cultivos. Las balsas no estarán excavadas en la tierra para evitar filtraciones al terreno y los acuíferos (las empresas optan por este tipo de instalaciones recubiertas de plástico, como una piscina desmontable, para evitar que las microalgas no deriven en una contaminación del medio).

El agua de las balsas están en continuo movimiento para obtener la espirulina, que llega de una masa que se exprime y cuyo excedente de agua deberá volver a los tanques para ser reutilizada en el proceso «y ser más eficientes». El ingeniero agroalimentario espera poder obtener una producción anual de 5.000 kilos de epirulina al año, que llegará a un mercado como el de la alimentación, cosméticos, abonos, farmacéuticos…PUBLICIDAD

Países como China o India habían tomado la delantera en la producción de estas microalgas pero el proceso de elaboración de espirulina está muy lejos de tener calidad, explica Martínez. Para un producto que puede costar en polvo entre 150 y 180 euros el kilogramo, «la fabricación en países asiáticos acaba por eliminar distintas propiedades beneficiosas como vitaminas o aminoácidos». El objetivo de la nueva mercantil es aumentar la producción conforme pasan los años.

Nuevo mercado

En el Campo de Cartagena las empresas dedicadas al cultivo de microalgas se han consolidado, así como en otros municipios como Lorquí o Alhama de Murcia. Donde también se han destinado esfuerzos es en los estudios científicos en torno a las microalgas. Algunos como los del Imida van destinados al desarrollo de nuevos piensos para la acuicultura. Otros, sin embargo, se llevan a cabo para comprobar la capacidad que poseen las microalgas para absorber nitratos, fosfatos y otros contaminantes de origen agrícola y urbano.

Fuente: https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2022/01/09/boom-cultivo-microalgas-region-cubrir-61382658.html

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